
Detenga las caídas de voltaje: Cómo curar correctamente las pastillas de freno
Curar las pastillas de freno requiere un equilibrio preciso. Es necesario que la temperatura sea exactamente la adecuada: ni demasiado alta, ni demasiado baja. Si la potencia de los elementos calefactores varía, la resina no se solidifica adecuadamente. Eso hace que las pastillas se deformen o, peor aún, que las piezas fallen en funcionamiento.
Con el tiempo, la mayoría de los elementos calefactores pierden su eficiencia. Para combatir esto, hemos diseñado nuestros módulos de infrarrojos de onda corta para que funcionen 24/7 sin perder su capacidad de calentamiento.
El problema del voltaje
Las lámparas de cuarzo de onda corta funcionan a temperaturas extremadamente altas para producir esa radiación específica (entre 0,76 y 2,5 μm), que permite que el calor penetre profundamente en el material de fricción. Pero hay un problema: si el voltaje aumenta even un 5%, la salida de calor aumenta exponencialmente. Es una gran variación.
Para evitar esto, utilizamos electrodos resistentes, de modo que los puntos de contacto no se dañen durante largos periodos de uso. También recomendamos utilizar controladores de potencia tipo SCR, ya que estos mantienen constante la potencia, evitando así las fluctuaciones inesperadas.
Lidiar con el calor
Operar una línea de forma continua es muy exigente para el equipo. La carcasa de cuarzo también se ve afectada negativamente. Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza, ya que no cristaliza ni se agrieta prematuramente. Además, estas lámparas ocupan poco espacio, lo que permite concentrar más potencia en un área más pequeña.
Pero hay que tener cuidado: esos módulos se calientan mucho. Si no se controlan bien los ventiladores y el flujo de aire, los conectores se dañarán. Y entonces surgen esas intermitentes caídas de voltaje, algo realmente molesto de solucionar.
Facilitar el trabajo en el campo
Nadie quiere pasar tres horas reconfigurando un sistema solo porque una lámpara se ha estropeado. Utilizamos conectores estandarizados, de modo que se pueda cambiar la lámpara en pocos minutos y recuperar el funcionamiento normal del sistema. Es una solución sencilla.
También prestamos mucha atención al llenado de gas y al posicionamiento del filamento. ¿Por qué? Porque eso evita la aparición de “puntos calientes”, que causan que algunas pastillas se endurezcan mientras otras permanezcan sin completar su proceso de curado. De este modo, se logra un calentamiento uniforme en toda la superficie, cada vez.